miércoles, 9 de agosto de 2017
viernes, 31 de marzo de 2017
lunes, 27 de marzo de 2017
La batalla por la luz de Araceli García promocional
26 de Abril plaza Altavista ciudad de México 5.309 de la tarde. Librería Rodrigo Porrúa
jueves, 27 de octubre de 2016
lunes, 20 de junio de 2016
martes, 26 de abril de 2016
SONATA EXANGÜE
(Réplica gótica al poema sonatina de Rubén Darío)
La princesa está muerta… ¿no ves su indiferencia?
la sangre se escapa como si fuera una senda
ha perdido la vida por el hondo dolor.
La princesa está quieta como un cuervo moro
y sus labios de cera, están en reposo
como si desfallecida, se encontrara una flor.

En sus ojos velados, se hallan collares
madriguera que en cuita, esconde romances
resguardados en blanco de su bello blasón.
La princesa no sufre, vacía está su mente;
la princesa ha cerrado su portón doliente
no pronuncia palabra, apago el corazón.

¿Miras acaso, que se le escapa una lágrima,
entre el oscuro plano de su retina llana
para dar la apariencia de que todavía hay luz?
¿O has mirado sus labios de besos vacantes
como si buscara caricias, apegos distantes,
que han sido razón de su fúnebre cruz?

¡Ay!, pobre princesa descansa en
la fosa
ya no quiere ser bella, marchita la rosa,
tiene ojeras ligeras, por tanto llorar
yace sola y triste, nadie la ha tocado,
ha extinguido martirios con altares profanos
y se ha perdido en el viento, su dolido penar.

Sus mejillas tristes, de color
escarlata
Han tomado el matiz de una vela de plata
como si perpetua se extinguiera su
luz.
Y están deshechas las flores por el lóbrego monte
ya no están olientes, toman tonos cobre
como si fueran cirios que alumbraran el Sur.

¡Pobrecita princesa junto a los
abedules!
Está presa en sus lloros, cristalillos que cubren,
el calabozo de mármol de su arnés fatal;
en su palacio de hierro le custodian heladas,
las estatuas que velan por sus penas amargas
para que ella duerma en su tumba de sal

¡Oh, quién fuera princesa que dejó esta vida!
(La princesa está muerta, la princesa está pálida)
¡Por amor cautivada, en féretro oro de apagado candil
¡Quién irá a los cielos donde el amor existe,
—la princesa está exangüe, la princesa está muerta—,
ha volado su alma, hasta un cielo gentil!

—«duerme, duerme princesa —le ha dicho la vida—;
en caballo y carroza, hacia acá se encamina,
con la voz encajada en tu eterno dolor
el feliz pasajero que trotara por tu suerte
y que llega de lejos, ¡se llama la Muerte!,
te lleva a sus reinos a encontrar el amor».
©Copyright Araceli García.
EN EL MÁS ALLÁ
Cuando en la lápida gris de mi sepultura
Yazga este corazón que te ha amado tanto
No mires triste la ausencia de mi figura
trémula y viva estará la voz de mi canto

Cuando en la noche oscura recuerdes mi mano
Sujeta el fuego que en el céfiro se acuna
Será el enjambre dueño de este amor lejano
Que yace en invierno de etéreas llanuras

Si la luna en un rayo ilumina tu campo
Será luz de mis ojos que te estará alumbrando
En lúcidas notas te cobijaré con manto
Ese que con ilusión siempre te estará amando

Ángel de mis sueños, no me dejes ir
Grietas de dolor, te estarán buscando
Y quizá en el cielo, la muerte nos logre reunir
Dios sabe, que en el más allá, te estaré esperando.
©Copyright Araceli García
OTOÑO LÚGUBRE
Corren las
hojas del otoño, como quien desnuda el silencio
el viento
baila con la luz, en tornasoladas banderas de tedio
sobre los
árboles tristes de follaje moreno; corazón friolento
se desploma,
ante un sendero que al fondo visualiza invierno

¡¡Amor!!
cíclopes de la noche levantan remolinos de miedos
la sangre
brota, como un centauro corriendo en el desierto
otoño de hojas
rojizas, como caricias perdidas en el tiempo
deshojan
páginas, momentos en que el amor brotaba inmenso

¿Cómo se puede
encontrar entre los remolinos tus besos?
si el alma
gotea cristales, náufragos collares de recuerdos
Tristes
memorias que dejaron los huertos temblando de deseo
Pioneros que
anidaron entre la alborada de sucumbidos cielos

Mancillando el alma, que no encuentra en este
camino regreso
Otoño de muerte, otoño de dolor que vive en
mis ojos de mausoleo
Enterrándome una estaca de pálidos amarillos crepúsculos de fuego
Pidiendo olvidarlo, como él lo hizo, dejándome rota y sin anhelos.

©Copyright
Araceli García.
ZOZOBRA
Tú,
permaneces como estatua griega
en un
mármol cabalístico que te nombra;
renaces,
entre amargura y sombras
sobre
un corazón que enamorado ruega
Distante
en tu mundo, al mío llegas,
como
un fantasma que a mi sed conforma
Sin
un pedazo de tu existente forma
te
pido amor, y con desdén lo niegas
Aquí
sentada, enfrento la liba de la angustia
bailando
lunas que enfrentan a la muerte
inútilmente
a este mal, le he buscado cura
mas
sólo he topado, un aguijón de mala suerte
Tú,
cántaro que apagó mi cordura
y que
ilusionó mi latir, sobre un mar inerte
en
soledad, he mantenido tu figura
con
un constante miedo, a perderte.
©Copyright
Araceli García.
viernes, 8 de enero de 2016
sábado, 19 de diciembre de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
VENENO DE ROSAS
VENENO DE ROSAS
Doncella rosa, de gran piedad
Flor de amor y placer
En esta arena de soledad
Déjame tu cáliz, en pétalos beber
Le amé mucho, le serví
Con entrega eterna de mujer
Fui pureza de su frenesí
Pero no pude su amor sostener

Escogí una estrella,
Bella como la azulada luz de la luna
Su lozanía espiritual fue mi juventud
Sin saber que el ocaso fúnebre llegaría

Ahora estoy embrujada por los duendes
Dentro de este loco y celestial cáliz de jade
Su encanto alucina en mí, momentos breves
Cuando él me amó, eso mi corazón lo sabe

Cuando la luz de sus ojos me golpea
Miro a través de su gélido corazón
Bebiendo veneno de rosas; esa tristeza
Que está entumida en la cripta de mi desolación

Resuena toda su alegría en ruinas
Como un eco, en una vela que llora a solas
Al igual que las pequeñas aves para el día
Pintan de blanco las negras amapolas
Mi sombra de faz moribunda
Espolvoreó con polvo de rosas,
La gélida y profunda tumba de este amor,
Que bebió sus besos en invisibles gotas

Y al compás de una melodía yerma
Que lacera una herida primera
Me hallo tras la espiral oscura,
Tendida en pétalos de mi misma guerra

Con madera de tejo negro como la noche
La copa bebí en un sorbo amargo
Crepúsculos pasos, me devoraban entera,
Sumida en el letargo de esta herida que lacera

Agonicé con el cáliz de un sueño olvidado
Allá donde tiemblan airosas las estrellas,
En cavernas de un sueño fracasado
Que estalló en pedazos los eslabones de cadenas
Desgarrando el alma, entre la brisa nocturna
Cada gota tomada, fue un triste recuerdo
Cada trago, llevaba el dolor de mi alma
Cada néctar, extraía en su faz el secreto
Manantial dichoso, que en ortigas se encuentra

Veneno de rosas, negras rosas de tristeza
Espinas que encajan mi garganta callada
La sangre se congeló en mis venas
Al romperse en cristales, la soñada quimera.

© copyright Araceli García 2014.
EN LAS MANOS DE HADES (Prosa poética)

EN LAS MANOS DE HADES

La hebra de la noche nos
envuelve. Turbia entre sus fauces, se halla la enramada de una humanidad que agoniza
sobre la hiedra del desasosiego. Rosas negras hilvanan las sombras, atrapan la
esperanza en el laberinto de una muerte inminente. El corazón mundano crepita
en la mirada de su escoria, pintando un silencio desconocido y absorbente.
La tortura se taladra como una
llama dulce sobre mi cabeza; que cruel perdura debajo de un perdido y olvidado
renacimiento. Canta el arrepentimiento tras el sepulcro de la cordura, como ave
negra de triste figura que vuela sobre el desierto oscuro del firmamento.
¿Escuchas la agonía del mundo?
sus voces en cantata escurren las lágrimas de la luna, ella responde en gris
partitura, al céfiro de los aúllos de un futuro y melancólico lamento. La
existencia baila sobre melaza oscura, como una pluma escribiendo su patético
testamento.
Niebla y sol negro hay en el alma. Soledad que
arrastra el temperamento de las hojas irremediablemente por el espíritu humano
marchitadas. Los ángeles, llaman al hombre, a la desolación de un sueño
agonizante.
Cantan a un mundo olvidado, sediento de la fuente que exterminó su locura, seca se halla la vida, en un sendero que por sus ojos fue indiferente. La existencia ya ha aceptado su espejo, reflejos de dolor y sufrimiento, que polvorientos y mutilados exhalan agotamiento.
Mis ojos lagrimean estrellas, luceros que gimen y calcinarán la nube de éter de todos mis deseos.
Cantan a un mundo olvidado, sediento de la fuente que exterminó su locura, seca se halla la vida, en un sendero que por sus ojos fue indiferente. La existencia ya ha aceptado su espejo, reflejos de dolor y sufrimiento, que polvorientos y mutilados exhalan agotamiento.
Mis ojos lagrimean estrellas, luceros que gimen y calcinarán la nube de éter de todos mis deseos.
¡Baila muerte sobre nuestra tumba!, seduce con
recuerdos al bosque embrujado de un mundo devastado, perdido en la cortina de un
fuego fracasado. Danza con tu velo de extinción y apocamiento, consumido por la bestia letal de un perenne y cruel
pensamiento.
No encuentro camino, permanezco
inerte en la cama de un universo raro, ahuyentando la escasa luz que se funde
en este invierno obstinado. El ocaso burbujea vida en su caldero profano. Se consume el agua quedando sólo el estrago, destrucción esculpida por manos inhumanas de
artesano. Caminos enmohecidos se extienden pintando su manto de tinieblas,
cadenas de lágrimas tejen el ataúd de una humanidad eclipsada por su propia
demencia.
Néctar de existencia exiliada y desolada en los laberintos extraviados de la nada.
Néctar de existencia exiliada y desolada en los laberintos extraviados de la nada.
Los pájaros muertos en la negra
faz de la tierra, lagrimean la gélida tumba de su triste morada. Calcinados sobre las flores de piedra,
soñarán belleza en la noche de mordaz vestimenta.
Cantan las almas pidiendo piedad,
por la desolación al fin conquistada, arrullándose en las notas del camposanto,
cobija de su último aliento. Danzan sobre el corazón purpúreo de su bello y
construido infierno.
Es el sueño que se teje real, en
un futuro sin miramientos, pero algo me dice que aún hay tiempo.
La luz no ha expirado su luminiscencia. Aplaca con sus alas la ira de Hades y abanica el horror en que el hombre se está condenando. No quiero verme morir en los prados de un funesto averno sofocado. Allá a lo lejos se esconde la vida, ella aún ofrece su mano como un privilegio. Engendra y matiza la mariposa de un nuevo nacimiento, donde el hombre despierte a la luz y deje atrás la oscuridad.
La luz no ha expirado su luminiscencia. Aplaca con sus alas la ira de Hades y abanica el horror en que el hombre se está condenando. No quiero verme morir en los prados de un funesto averno sofocado. Allá a lo lejos se esconde la vida, ella aún ofrece su mano como un privilegio. Engendra y matiza la mariposa de un nuevo nacimiento, donde el hombre despierte a la luz y deje atrás la oscuridad.
© Copyright Araceli García2014.
AMOR Y MUERTE
El retrato de Dorian Gray
En ese lugar, donde la juventud es
silencio inerte
Donde el alma hace el amor con la
arrogancia
Donde sutil del pecho en una caricia arranca,
El corazón de lodo infernal a la misma
muerte

Ahí, donde el sigilo es entierro del
pergamino
Donde escrito está el tiempo concedido
Y brota y se bebe sangre de un inmortal
vino
Burbujas de lapso, que se creyó merecido

Ahí te amaré, en el vacío de un espejo
Tras el lienzo que condena a las llamas
del infierno
Donde las caricias viven en el mundo de
lo eterno
Y no existe el sol, que apague el gélido
invierno
Ahí estaré amándote, desdeñando a la
muerte
Que en redes de luna, ha guardado el
cheque,
Alma perdida que se otorgó, tan sólo por
quererte
Como un racimo, como quien regala un
juguete

Tócame, concede la caricia a esta careta
en llamas,
Que vive en la noche, de una lozana
máscara
Añeja la faz, se anida entre el esbozo
de un rostro,
Que estriba sueños de color, en el
marchito óleo

Ámame, en la penumbra de un beso
ambicioso
En el umbral de un camino en el fuego
perdido
Y concédeme tu luz en un abrazo amoroso
Que haga que mi destino, tenga un leve sentido.
©
Copyright Araceli García 2015
domingo, 22 de febrero de 2015
SEÑORA MUERTE
¡Oh! señora que ambicionas
La lápida gris de la sepultura
Dame tu beso irónico
Y llévate entre tus cuencas mi vida

Permíteme refugiarme
En lo oscuro de tu guarida
Para no pensar en la espera
De esta triste agonía

Hechízame esta noche
Con tu gesto hipnótico
Desgárrame con tus besos
Del suplicio catastrófico

Para olvidarme de la osadía
De amar en demasía
Y ser tormenta tétrica
Que viva en tu sonrisa

Ven a mí, señora ennegrecida
Vístete del abismo de mi dolor
Déjame beber tu elixir, sólo la justa medida
Para apagar el fuego, ya inerte de mi amor.

© Copyright Araceli García 2013
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