domingo, 22 de febrero de 2015





EL CUERVO

Graznaba negro como ébano
Tras la decrépita ventana
Sus alas de un ser pagano
Se agitaban como campana
 
Tristes sus ojos,
De mirada escalofriante,
Me miraban en la negrura
Como antorchas fulgurantes
 
Jamás había sentido
Ese terror desbordante
Adormilado lo veía pasivo
Al sombrío y nefasto visitante
 
A tientas y en la ceguera
Abrí la aldaba de la ventana
Volando de urgente manera
Se postró junto a mi cama
 
El escalofrío se apoderó de mi cuerpo
¿Delirando estaba?
Atónito y temeroso,
Rogaba que fuera un sueño
Más en la quietud, el pájaro callaba
Enmudeciendo mis pasos
Velando mi mirada, sólo graznó
Pues en sus alas de muerte
Mi vida en sangre derramaba
 
Como un río el plasma me cobijaba
Parecía que una herida, mi cuerpo martillara
Cada segundo, mis recuerdos sofocaba
El cuervo silencioso, irónico observaba
 
¿Abriré los ojos nuevamente?
Mi alma en un suspiro pronunciaba
Quizá el cuervo atrajo a la muerte
¿O fui yo, el que mi vida terminara?
 


© copyright Araceli García 2014



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